La gente va cada vez menos a los telos                                   Por: Julio Parissi

La crisis tiene muy mal a la gente. Con esta falta de circulante se desestabiliza todo, incluso las cosas que tienen que ver con las relaciones amorosas. Les digo una cosa: si en este momento saliera la noticia de que chocan los planetas, ni aún así se lograría agotar la capacidad de los hoteles de alta rotación.

Es que la gente va cada día menos a nuestros queridos hoteles transitorios, que todo el mundo conoce por telos y que nuestros abuelos le decían amuebladas.
Y esto, mejor que nadie, lo saben los dueños de esos hoteles, que se matan pensando qué cosas ofrecerle a la gente para que vuelva a frecuentarlos.
Les bajan los precios, les ponen habitaciones a todo confort y decoradas como palacios, les agregan tecnología y chiches nuevos, les dan de comer gratis, les entregan souvenirs, les obsequian vales de descuento y nada. No se arrima nadie. Sólo falta que junto a la llave de la habitación también le entreguen un tipo o una mina, en ropa interior y con un preservativo en la mano, incluidos en el precio.
Me pregunto: ¿si la gente no va a los telos, adónde va? Porque, que yo sepa, no conozco a mucha gente que adhiera al celibato. A menos que la campaña de Greenpeace haya calado tan hondo, que la gente esté retornado a la naturaleza. O sea, pareciera que las parejas han vuelto a hacer el amor en los viejos yuyos.

La oferta de los telos para que la gente vaya no tiene límites. No nos extrañaría que apareciera una publicidad al estilo de las ventas televisivas, diciendo: «Tenga una buena erección en nuestro hotel o le devolvemos el importe».

La crisis estaba haciendo que no se formaran parejas porque no tenía plata para la casa. Hoy ni siquiera se forman parejas furtivas, eventuales, de verano: ya no tienen ni para pagar la habitación del telo más rasca.

Desde hace un tiempo a esta parte, los telos obsequian comidas (cenas o desayunos) para atraer a los clientes. En ese sentido, muchos restaurantes, para defenderse de esa competencia desleal, están pensado en poner camas en los reservados.

Hay una guerra entre telos para atraer clientes. Se llegó a esta paradoja: el dueño de un hotel me decía que no vaya a la competencia porque allí te acostaban. ¡Y uno va precisamente a eso!

La industria de los hoteles alojamiento es parte de la llamada industria sin chimeneas. Sin embargo, con esta crisis, se están haciendo humo.

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