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Y como no es así, en
estos casos el hombre usa lo que podríamos llamar métodos de “ablande
sexual”. Por ejemplo, el tipo pide alguna cosa nueva —una pose nueva,
una ropa erótica, un lugar distinto donde hacerlo, una manera
diferente— y, como es habitual, la mujer siempre le dice que no de
entrada. Es ahí donde el tipo empieza el ablande. Es en ese momento
donde él va y va, insistente, una y otra vez, todas las noches. Al
final, como dice el refrán: «Tanto va el cántaro a la fuente, que al
final se rompe». Y eso es lo bueno, porque en muchas ocasiones lo que
quería el tipo era, justamente, que la mujer le diera la oportunidad
de romper el cántaro.
Hay diferentes
métodos de ablande que son utilizados por el hombre según las
circunstancias o según la mujer que le ha tocado de pareja. Por
ejemplo:
El ablande mimoso.
El tipo se hace el gatito, el perrito o
cualquier animalito simpático para ganarse el sí de la mujer.
Cualquiera sirve, menos el conejito, porque una cosa es el placer y
otra llenarse de hijos.
El ablande compulsivo.
El tipo dice: “Voy a tener que volver con
mi ex. Ella me lo hacía sin que se lo pidiera”.
El ablande vengativo
. “¿Así que no querés? Después no te
quejés si se lo pido a mi secretaria...”.

El ablande que crea
culpa. Cuando la mujer dice que con
lo que le pide el tipo ella no goza, se le puede decir: “Claro, vos
sólo pensás en tu placer”.
El ablande violento.
Es cuando el tipo usa métodos propios de un
interrogatorio policial. Si con eso no cede, por lo menos se saca las
ganas de tener un poco de sexo sadomasoquista.
No se sabe si es por
la excitación que dan las cosas nuevas, pero en ocasiones —muchas más
de lo que la gente cree— hay quienes usan un método de ablande para
lograr una nueva experiencia sexual y luego que consiguen que ella
acceda, tienen corrida precoz, como dicen los españoles. Esa situación
es como ir a ver una película policial de gran suspenso, hacer una
cola interminable para entrar al cine y luego tener que irse antes de
enterarse si en realidad el mayordomo es el asesino.
¿Por qué la mujer. de
manera común, es remisa a hacer cosas nuevas en la cama? Mi teoría es
que no accede fácilmente por un problema de represión. Es decir,
reprime las ganas de hacerlas por miedo a que el tipo se entere que ya
las conoce todas desde hace rato. |