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En mi pueblo natal la cosa estaba dura. Nos alimentábamos de insectos. Mi esposa Wang juntaba algunos durante el día y los preparaba para la cena. Si se mantenían todos juntitos y apretaditos, tomados de las patitas, formando un círculo, disfrutábamos de una espléndida tortilla. |
De todos modos, mi familia
y yo teníamos otras aspiraciones. Había llegado a mis oídos, la información
de que existía cierto país al otro lado del globo llamado Plaza Once, que era
el "Paraíso Coreano". No lo pensé dos veces, (porque me produce
dolor de cabeza), agarré a mi esposa, ésta a los niños, y éstos a todos sus
ahorros y huimos desesperadamente de nuestra amada patria. El viaje bien;
azafatas, ventanillas, y una película de guerra en donde ganaban los buenos y
acababan con los sucios orientales. Finalmente llegamos al aeropuerto de
"Once". Era como estar de nuevo en casa... y notar que habían entrado
ladrones. En fin, no nos desanimamos y pusimos un pequeño local. Mi hijo más
chico realizó un estudio de marketing por la zona y continuando la tradición
milenaria instalamos un minimarket. Ahora mi esposa Wang atiende la caja, mi
hijo Piuu decora las estanterías, mi hija Zuing nos alienta cantando
Schinatawas (1), y yo me encargo de escribir esta columna. La cosa sigue estando
dura...aunque ya lo dijo el Gran Kiri (2): "Toco el aire, no te toco, toco
el aire, no te toco", pero el soldado enemigo que tenía delante desoyó su
enseñanza y le disparó. El Gran Kiri cayó al fango y murió entre espasmos y
contorsiones que hacían recordar el apareamiento de los moluscos Wouc. Pobre
Kiri...una víctima más de la guerra de los 50 días, que duró poco más por
falta de organización ¡Hay Kiri, Kiri....! (3). Cierro esta columna con una
reflexión final de mi libro de filosofía que terminaré en mis próximas
vacaciones: "No todo concepto debe perseguir un ideal perpetuo en sí
mismo, como tampoco deslucirse ante los demás". Piénselo.
| (1)
Dulces baladas que entonan las lavanderas del sur de Kiew mientras se
masturban. (Nota del traductor). (2) Filósofo y bailarín Kantonés, famoso por su olor. (Nota del traductor). (3) Págueme lo que me debe. (Nota del impresor) |
¡ATENCIÓN!
ACÁ NO SE DISCRIMINA A NADIE. TODA COLECTIVIDAD PUEDE TENER SU COLUMNA ENVIANDO
UN CHEQUE AL APARTADO 101 DE LA SUC. 346.
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