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Hay muchas cosas misteriosas en el amor, pero no hay
ninguna tan extraña y difícil de explicar como es la duración
de aquellos matrimonios que no son, ni lo fueron nunca, un paraíso del
placer. Son esas parejas que dicen
uno del otro: “Estar con vos me mata, pero me muero si me separo”.
Pensemos;
¿cuáles son las razones para seguir juntos, a pesar de todos los
desencuentros y todas las peleas? ¿Es el temor a la soledad? ¿La
falta de medios para subsistir solo? ¿La incapacidad por hacerse una
sopita, coserse un botón o arreglarle el cuerito a la canilla? Pensado así,
el matrimonio vendría a ser como una cárcel: es más segura
que la vida libre pero plagada de tristeza.
No
todas las parejas demuestran hacia afuera que no se llevan bien y viven juntos.
Muchos vecinos piensan que la armonía reina entre ellos y nunca escuchan
un sí ni un no, pero no se dan cuenta que eso pasa porque están
tan peleados que ya no se hablan.
Hay matrimonios que duran
décadas sin que el marido pueda alejarse mucho de su mujer. La pelea todo
el tiempo, pero siempre está junto a ella. O es que en el fondo el
hombre, a pesar de las rencillas, le tiene mucho cariño o la cadena es
corta.
Por
su lado, hay mujeres que sostienen, dada las continuas peleas con su cónyuge,
que otro tipo peor que su marido no puede existir. Pero no se separan para
volver a casarse porque también piensan aquello de que “todos los
hombres son iguales”.
Las
peleas en el matrimonio puede no derivar en una ruptura definitiva, pero lima la
pasión que los llevó a vivir en pareja. Luego de años de
roces, si estos matrimonios no se separan, comienzan a convivir como si fueran
hermanos. En el fondo, ser como hermanos es positivo, pero la única
diferencia con la hermandad verdadera es que ninguno de los dos tiene la
esperanza que el otro se case y abandone la casa.
En
esta esperanza —la de que uno de sacarse de encima al otro— tiene más
probabilidades de éxito en la mujer. Como la expectativa de vida del género
femenino es mayor, para ellas sólo es cuestión de tiempo.
También,
para que estos matrimonios duren a pesar de todo, argumentan que no se separan
por lo hijos, argumentos sensiblero y convincente si los hay. Sólo podrían
ser causa de separación en el caso de que los hijos el tipo los tiene con
otra y en otro hogar.
Como
dije más arriba, este tipo de matrimonio es una cárcel. Pero
siempre hay alguno que se las ingenia, para sobrellevar la situación,
teniendo de vez en cuando algún cachito de libertad condicional.
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