Confesiones de un Zapping Adicto


                                                            

Yo era una persona normal con esposa, 2 hijos, 5 canales de aire. Cada tanto miraba una película o algún noticiero, del principio al fin, con tanda publicitaria y agradecimientos especiales.
Todo comenzó un día, cuando a la misma hora programa-
ron el recital de Serrat y el de Valeria Lynch en 2 canales distintos. Gustar, me gustaban los dos, y ante esa situación no supe como comportarme. Casi inconscientemente descubrí la posibilidad de ver los dos espectáculos cambiando de canal cada 15 minutos. La táctica me gustó y empecé a ponerla en práctica más seguido. Mi mujer me encontraba raro. Yo estaba felíz con mi nuevo hábito. Un hábito que devino en vicio cuando me instalaron el cable. ¡Tenía a mi disposición 142 opciones las 24 horas del día!, ¡No me alcanzaban los dedos! Hice un curso de dactilografía para lograr mayor soltura en los mismos. Tampoco quedé satisfecho. Me compré 5 televisores más. Quería saber qué daban hasta por el microondas. Mi vida era un zapping. Cuando entraba al ascensor no podía con mi genio y apretaba todos los botones susesivamente. Subía, bajaba, subía, bajaba... Con el aparato de aire acondicionado lo mismo: pasaba del frío al calor constantemente. Arruiné mi salud. Entonces dije ¡Basta!, y me recluí en "Zappinómanos Anónimos" (un Centro de Ayuda para los Adictos al Zapping). Ahí me hicieron comprender que la vida es más que 142 canales. El tratamiento fue duro. Nos sentaban frente a un televisor con un control remoto gigante a nuestra disposición. Cuando alguien se tentaba y lo accionaba, recibía una descarga eléctrica de 300 voltios. Para los casos perdidos había polígonos de tiro; cada uno con su control remoto en mano, practicaba puntería a un 20 pulgadas.
Me dieron el alta cuando logré permanecer 4 horas seguidas viendo un documental sobre "La vida y la obra de Tatú Carreta". ¡Y aquí estoy!, dispuesto a luchar para demostrar y demostrarles a todos que hay vida después del zapping.
 
                                                                                                               
Jorge M. (Ciudadela)


 

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