SEXOLOGIA
 
Por Domingo F. Sarmiento

    Entre el hombre y la mujer hay una diferencia básica,
    pero para descubrirla lamentablemente, primero hay
   que casarse.

                                     

                                                    LA MUJER

   La Mujer es el ser que nos da la vida y nos quita
   el sueño. Su sexo se encuentra ubicado en algún
   punto entre las rodillas y el ombligo, siempre de-
   bajo del vestido. Recientes estudios revelan que
   está compuesto de tela, viene en diversos colores
   y termina en puntillas. Se puede acceder a él con
   la ayuda de un guía, aunque es más conveniente ob-
   servarlo de lejos mientras se seca tendido en una
   soga.

                                                 EL HOMBRE

   El sexo del hombre está localizado en el interior
   de su cerebro. Entra en funcionamiento cuando
   alguna señorita sube a la vereda mostrando sus
   tobillos. Su tamaño es relativo y varia según la
   vanidad de su propietario. Es muy fantasioso y ha-
   ce juego con la materia gris.

                              SEXO Y REPRODUCCION HUMANA

   El sexo es una bendición del Creador, para que los
   mortales podamos prolongar la especie y divertir-
   nos. Debemos reproducirnos hasta lograr una ma-
   yoría con respecto a los animales, para así demos-
   trarles nuestra superioridad.

   ELEMENTOS BASICOS PARA LA REPRODUCCION HUMANA

   POSICION DE LOS ELEMENTOS BASICOS

      Existen otras variaciones, pero la cama puede
  rayarse. En Japón es el hombre el que va en
  el medio, aunque debe esperar su turno.

                                            EL ACTO SEXUAL

   Una vez dispuestos los elementos, el hombre
   y la mujer deberán permanecer quietos, uno
   arriba del otro y en lo posible sonriéndole
   para amenizar el trámite, durante tres días
   con sus noches. La mujer puede entretener-
   se tejiendo, pero el hombre tiene la obliga-
   ción de no perder la concentración un solo
   instante, caso contrario se deberá volver a
   empezar y esta vez la ropa ya toda arrugada.

 

                                               PREVENCIONES

    Antes y después de el acto sexual es conve-
   niente lavarse bien las manos con jabón   de
   tocador.

 

                                                          AMOR

   Si una vez concluído el acto sexual el hom-
   bre siente un deseo incontrolable de invitar
   a su compañera a tomar un te con masas, pue_
   de hacerlo siempre y cuando sus intenciones
   sean nobles. La mujer por más que quiera, nun_
   ca deberá expresarle al hombre lo que siente
   por él y solamente podrá suspirar de vez en
   cuando, en lo posible apuntando hacia otro la_
   do.